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sábado, 23 de junio de 2012

Una Presencia Más



La concepción de una imagen nace con una idea, se complementa con una serie de aspectos estéticos que terminan consolidándose gracias a aspectos técnicos. En Presencias un foto ensayo realizado por Gloria Carrión, Oriana Molina, Álvaro Serje y yo, intentamos captar el lado más lúgubre del cementerio de Recoleta en la ciudad de Buenos Aires.
Los fantasmas de este famoso cementerio serían los protagonistas de este audiovisual hecho enteramente con fotografías que fueron tomadas con un cámara réflex digital haciendo uso de tres lentes diferentes que permitieron ver más allá de lo que nuestros propios ojos veían. Pero como era de esperarse los espíritus nunca aparecieron y por tal motivo la puesta en escena ya planeada salió a flote permitiéndonos jugar aún más con la imagen. 
La luz del día de rodaje, por decirlo de alguna manera, ayudó mucho a la consecución del tipo de foto que se buscaban, sin dejar de lado que el cementerio se presta como escenario fascinante de una puesta de terror y misterio.
Como parte del equipo de realizadores de este ensayo fotográfico una de las cosas que más me motivó a llevar a cabo este proyecto tuvo que ver con esa curiosidad que me produce, aún después de un año y medio de vivir acá, ver la gran concurrencia de gente que todos los días ingresa a los cementerios de la ciudad capital de Argentina; esto, pienso yo, tiene que ver con varios aspectos, por un lado la arquitectura increíble que se levanta en su interior, mausoleos gigantescos que datan del año 1870 cuando Recoleta apenas se convertía en uno de los barrios de más prestigiosos por la llegada de gente de clase alta que huía de otros barrios porteños por la epidemia de fiebre amarilla; razón por la cual el cementerio se convirtió en morada de personas con mucho dinero y prestigio de la ciudad, entre estos varios presidentes.
Así pues, a nivel estético no podríamos haber pedido nada más increíble que este sitio. Iniciamos el recorrido buscando inicialmente encuadrar algunas estatuas y objetos que lucieran aterradores. Por lo cuál hicimos mucho énfasis en planos detalle y primeros planos, con poca profundidad de campo, en la que prevalecía el enfoque del detalle más que su fondo, que quedaba oculto en el desenfoque; este es el caso de la primera y segunda imagen que aparecen en pantalla, que no son más que telas de araña en la que es posible casi delimitar cada línea blanca en contraposición con los tonos grises del fondo desenfocado, para luego pasar al primer plano de la cerradura de una tumba, vieja, oxidada y olvidada.
Al ser primeros planos, estas tres primeras imágenes, permiten crear una atmosfera sutil que introduce al espectador al mundo del cementerio, por tal motivo, se podría decir que iniciamos la progresión clásica al revés y en lugar de iniciar con planos generales del espacio iniciamos con detalles que fueran dando pistas de lo que venía a continuación, mientras unas sutiles campanadas complementaban la atmosfera.
Luego de un breve corte directo a negro, imágenes de estatuas negras y blancas hacen su aparición, muchas de estas con velos, cruces y alas haciendo semejanza a ángeles y demonios. Sus diferentes tonalidades entre negros, grises y blancos hacen avanzar la atmosfera. Acá la decisión fue encuadrar en planos medios que dejaran ver un poco más del entorno y a nivel de post-producción trabajar algunos efectos de video como el zoom digital.
Planos generales que revelan el espacio de ubicación hacen su aparición en la pantalla, algunos con foco en la parte más cercana y otros con foco en la parte de atrás que hacen denotar ciertas cuestiones de profundidad que permiten a la vez puntualizar en detalles como el cementerio dentro de la ciudad y por tanto la proximidad de los dos mundos, el de los vivos y el de los muertos.
La imagen de unos ataúdes y el sonido de unos pasos introducen a los espectros que divagan por el cementerio. Iniciamos la secuencia, con un primer plano a ras de piso que fue tomada con un lente teleobjetivo 70-300, con un diafragma cerrado en 32 y una velocidad de obturación de 0.4”; dadas las características técnicas con las que trabajamos, la puesta en escena era sencilla, caminar en frente de la cámara mientras esta obturaba y captaba nuestro movimiento dejándonos ver una estela de imagen algo borrosa, que se asemejaba a la de un fantasma caminando.
Así la sucedieron más imágenes realizadas con la misma técnica, con diferentes encuadres y de acuerdo al sitio especifico escogido, variaba la utilización de los lentes. Algunas de las imágenes fueron tomadas con un lente 18-55 y otras con un 50 fijo que daba mucha luminosidad a la foto haciendo a su vez que las sombras que estaban en el entorno se marcaran un poco más.
Así mismo las velocidades de obturación variaron entre 0.4” y 2” teniendo al final imágenes en las que no se ven más que rastros poco concretos de nosotros mismos que nos movíamos frente a cámara.
Esta técnica de tiempos largos de exposición es usada frecuentemente por varios artistas y fotógrafos que experimentan con la imagen y las posibilidades que la cámara les da de captar durante largo tiempo una misma situación volviendo de alguna manera a los inicios de la fotografía con la cámara estenopeica.
Finalmente, en post-producción y con todo las fotografías listas para ser puestas en una línea de tiempo, era hora de revelar los fantasmas que habíamos creado, fue en ese momento cuando la imágenes fijas dejaron de serlo para convertirse en imágenes - movimiento.
Como había dicho anteriormente, decidimos iniciar por planos detalle, que nos permitieran introducir la atmósfera, luego ubicar en tiempo y espacio y después mostrar los espectros creados, algunos caminantes, otros estáticos, otros más que bailaban y algunos que solo transitaban.
Fue un trabajo interesante de realizar, no solo por la misma atmosfera que es generada por el sitio a la hora de estar allí y ver los detalles de las tumbas, los contrastes entre negros y grises que en algunos sectores es más marcado que en otros; la ausencia de vegetación y la gran cantidad de gatos de diferentes colores que ambientan aún más el lugar.
Esa conexión entre nuestro mundo y el de los muertos se da cita en los cementerios, donde los vivos visitan a sus muertos, de los cuales no queda más que sus huesos y enormes recuerdos que vuelven a vivir muy seguramente con fotografías.
La fotografía, gran invención que permite congelar instantes y preservar la memoria y que a su vez no deja de ser un aspecto que cobra cada vez más relevancia, diferente a lo que se llegó a pensar con la llegada de la televisión y del cine; pues no solamente como imagen estática, sino con todos los aspectos a tener en cuenta como lo son: la luz, el encuadre, en este caso el tiempo de exposición, entre muchos más aspectos técnicos que hacen a una estética una obra de arte.
Presencias no pretendía documentar nada, sino apropiarse del espacio y crear lo que la imaginación dejaba a su paso mientras se recorría este sitio histórico de Buenos Aires y capturarlos por medio de una cámara; que nos permitió no solo recortar la realidad sino también alterarla y apropiarla hasta hacerla única e irrepetible. 



viernes, 15 de julio de 2011

Hay que creer en el pronostico del tiempo


Llegar a Buenos Aires después de vivir en una ciudad como Bogotá en la que el clima es tan variante, en la que no se sabe si el sol que se ve en el cielo en verdad está calentando, o mejor aún preguntarse ¿Cuánto falta para que nubes grises cierren el cielo y una fuerte lluvia avance poco a poco por toda la ciudad?, volviendo un caos el tráfico, que de por sí no anda; y llegar a vivir a una ciudad el doble de grande con las 4 estaciones bien marcadas.
Llegar en el verano fue interesante, poca ropa lucia en la gente, personas descalzas en los parques a la buena del sol extrañando la playa que en la capital federal no se ve ni se siente; la temperatura llegó a estar en 40º con un 80% de humedad, el ventilador tiraba aire caliente mientras en la ciudad de los buenos aires, el sofocante y denso aire no dejaba respirar.


Luego, el otoño me hizo recordar la temperatura de mi ciudad natal y sacar el guarda ropa restante que no había utilizado durante 3 meses, era raro no saber si hacia frio o calor, ver las hojas secas caer de los árboles, una clara referencia que tenía de lo que presumía como otoño y un anuncio de un frio infernal que se venía. Finalmente llegó el invierno y la temperatura bajó radicalmente, tuve que comprar ropas para cubrir mis orejas y hasta mis manos, comenzar a usar sacos y chaquetas y a pesar de toda la ropa posible que podría encontrar el frío me llegaba hasta los huesos sin censura alguna.


De ver televisión en las mañanas aprendí que hay que creer en el pronóstico del tiempo, después de  que efectivamente las recomendaciones que allí daban era mejor seguirlas que pasarlas por obvias. Ahora mismo, estando en mitad del invierno ha comenzado a subir la temperatura según dicen asemejándose a un clima primaveral (estación que aún no conozco), para todos los que como yo no estamos acostumbrados a cambios de clima tan drásticos, el pasar de casi llegar a grados bajo cero a una temperatura de 18º en invierno fue como una luz de esperanza que nos hizo relajar y tomar impulso, sin embargo, después nos enteramos de aquella noticia que a modo de mito explicaba este fenómeno: el avistamiento de la tormenta de Santa Rosa, ahí me pregunté, ¿qué carajos es eso?


En coincidencia con la festividad de la patrona de Lima, este fenómeno que en realidad se manifiesta hacia finales de Agosto se caracteriza por que durante el invierno sube la temperatura de manera abrupta y hacia el 30 de Agosto vuelve a bajar, se intensifican los vientos, comienzan las lluvias fuertes y por lo tanto diferentes tormentas, a veces de manera intensas y en otras no tanto, todo depende como siempre del otro fenómeno que se vive hoy gracias a la mano del hombre sobre la naturaleza, llamado cambio climático.


Mientras la temperatura sigue estable, creo ser consiente de seguir en invierno y de esperar la llegada de este mito de tormenta que cada año circunda los finales del mes de Agosto, reafirmando nuevamente el poder de la naturaleza y dando paso a la única estación de la que solo tengo referencias florales, pero que como todas las otras quiero vivir y de ahí vuelve y comienza, el guarda ropa se re inventará, los cambios de humor están a la orden del día, el calor me incomoda y no me deja estar cómodo, además de mandarme al menos en dos ocasiones a la ducha para evitar problemas de salud, el otoño me alborota la alergia de la nariz y el invierno me parece la época perfecta para volverse un oso e hibernar solo o acompañado, dedicar un tiempo a escribir, leer, escuchar buena música.


No olviden seguirme en Twitter: @JulianGonzo