Lo que queda en el aire, lo que se va, lo que vuelve, lo que se pierde, lo que ya no está, lo que estuvo y lo que quedo al final del día, es resultado de una compleja serie de eventos, en ocasiones, afortunados, en otras no tanto, sin embargo, siempre algo queda en el aire, sensaciones, sentimientos, palabras, sabores e incluso colores, melodías e imágenes.
Cuando se hace click en una cámara de fotografía, se captura más que un instante y en la imagen queda no solo el recuerdo del instante vivido que para cada persona resulta diferente; una versión por cada cabeza, por cada recuerdo y por tanto por cada situación.
Ver y volver a ver, sentir algo parecido a lo que quedo en el aire cuando esa imagen fue capturada cobra sentido cuando al pasado nos remontamos para recordar momentos que han marcado nuestra vida. ¿Quien la tomo?, ¿Dónde fue tomada?, ¿En que circunstancia fue tomada? y ¿Qué valor tiene hoy esa foto?... podría extenderme en preguntas técnicas y de distinta índole, sin embargo, para mi, los más importante de una imagen y el recuerdo que esta puede producir tiene que ver con el aura de la misma, que la carga de energía, de saberes, de argumentos, de razones y de miles de ideas que iniciaron cuando fue tomada y se cierra cada que alguien las ve y puede emitir una idea sobre la misma.
Las palabras e incluso los objetos están cargados con un valor aurático importante y al igual que las imágenes perduran. Los sentidos están en juego, mientras leo, mientras miro, escucho, hablo, pienso, toco y siento, voy contextualizando un momento que va llenando de inolvidables recuerdos mi ser.
Esta primera etapa de las vacaciones en Colombia, culmina con grandes vivencias, razones, motivos y experiencias inolvidables, cada imagen tomada, revela el encuentro con un momento y unas personas determinadas. Familia, amigos y demás roles posibles, seres humanos excepcionales que han aparecido en nuestro camino, modificando ciertos destinos, seres llenos de luz, de energía y de mucho amor; seres que están aquí y mañana podrán estar allá, seres...
A continuación "las pruebas" que delatan un tiempo y espacio de diferentes vivencias...
La luz es...libertad,
La luz es...armonía,
La luz es...energía,
La luz es...nostalgia
La luz es...alegría
La luz es...vida y la vida está llena de luz
La misma luz que entra por la lente de la cámara y captura instantes en el tiempo, de momentos decisivos de cada hora de la existencia de los seres humanos que deciden presionar el disparador y fotografiar o grabar.
Es grato, encontrarse, años después con imágenes que reconstituyen en el presente recuerdos del pasado, muchos otros recuerdos los llevamos en nuestra memoria como imágenes mentales, que por alguna razón no se convirtieron en imágenes digitales y/o físicas. Durante el año 2012 aproximadamente he tomado un poco más de 1000 fotos (este es un número aproximado de las que fueron subidas únicamente a FaceBook http://www.facebook.com/juliangonzo), es el recuento de un año que me dejó grandes experiencias, tal como dice la canción ("Yo no olvido el año viejo" de Tony Camargo http://www.youtube.com/watch?v=8RjWEs9lcJA ) típica de las fiestas de fin de año en Colombia.
El 2013 inicio con una sensación parecida a (Always on my mind de Pet Shop Boys http://www.youtube.com/watch?v=q053PBA47gY) y con el pensamiento agotado y confundido, aterrizado sobre la aparente calma de la realidad, que se presentó con palabras, imágenes, sonidos y sentimientos de lo que se va quedando atrás, lo que nace, lo que no debe nacer, lo que muere, lo que tiene que desaparecer y lo que debe continuar. La luz sigue firme y el camino es grande.
En un acercamiento más a lo espiritual, Buenos Aires me regaló en 2012 nuevas formas de ver la vida, no tras una pantalla de TV que miente, ni mucho menos tras una de LED con marca Apple, sino a través de la energía, la luz y el peso del universo sobre el planeta que habitamos. Planeta en el cual se fueron uniendo en distintas etapas compañeros de viaje y otros desaparecieron, los que se mantienen siguen en mi camino y me acompañan; algunos se reafirmaron ya a final de año buscando cabida en el 2013, muchos otros retornaron y algunos más actuaron de manera extraña.
La producción de material fue variada desde lo escrito hasta lo musical, pasando por lo documental. Terminar el 2012 y comenzar el 2013 en mi tierra fue distinto a los dos años anteriores, donde al son del tango sonaban las campanas de las 12 y la pirotecnia anunciaba el final de un ciclo y el comienzo de otro. Volver a las raíces del hogar ha sido importante para recargar baterías, ánimos y por supuesto darle el tiempo para que otras cuantas cosas crezcan, maduren y puedan seguir su ascenso.
La vida nos muestra oportunidades, caminos, nos hace experimentar y que bueno es poder decir que se vive como se quiere o como se desea, el futuro pareciera incierto pero no lo es del todo. Colombia y Argentina seguirán unidos por un poco más de tiempo (en mi corazón para siempre) más cuando tú, él y ella están acá y allá hay otros seres más que me esperan y entre todos juntos labran el camino conmigo.
Alguien me dijo: hay que ser aterrizados, y yo dije: ya sabemos las reglas del juego.
Alguien me dijo: Sigue adelante, y yo dije: así lo haré
Alguien me dijo: Hay que vivir, y yo dije: acá sigo viviendo,
Entre aquí y allá...
Otros 365 dias en los que una nueva historia se escribe, conmigo como personaje principal y queda grabada en mi mente para siempre.
La concepción de una imagen nace con una
idea, se complementa con una serie de aspectos estéticos que terminan
consolidándose gracias a aspectos técnicos. En Presencias un foto ensayo realizado por Gloria Carrión, Oriana
Molina, Álvaro Serje y yo, intentamos captar el lado más lúgubre del cementerio
de Recoleta en la ciudad de Buenos Aires.
Los fantasmas de este famoso cementerio
serían los protagonistas de este audiovisual hecho enteramente con fotografías
que fueron tomadas con un cámara réflex digital haciendo uso de tres lentes
diferentes que permitieron ver más allá de lo que nuestros propios ojos veían.
Pero como era de esperarse los espíritus nunca aparecieron y por tal motivo la
puesta en escena ya planeada salió a flote permitiéndonos jugar aún más con la
imagen.
La luz del día de rodaje, por decirlo de
alguna manera, ayudó mucho a la consecución del tipo de foto que se buscaban,
sin dejar de lado que el cementerio se presta como escenario fascinante de una
puesta de terror y misterio.
Como parte del equipo de realizadores de
este ensayo fotográfico una de las cosas que más me motivó a llevar a cabo este
proyecto tuvo que ver con esa curiosidad que me produce, aún después de un año
y medio de vivir acá, ver la gran concurrencia de gente que todos los días
ingresa a los cementerios de la ciudad capital de Argentina; esto, pienso yo,
tiene que ver con varios aspectos, por un lado la arquitectura increíble que se
levanta en su interior, mausoleos gigantescos que datan del año 1870 cuando
Recoleta apenas se convertía en uno de los barrios de más prestigiosos por la
llegada de gente de clase alta que huía de otros barrios porteños por la
epidemia de fiebre amarilla; razón por la cual el cementerio se convirtió en
morada de personas con mucho dinero y prestigio de la ciudad, entre estos
varios presidentes.
Así pues, a nivel estético no podríamos
haber pedido nada más increíble que este sitio. Iniciamos el recorrido buscando
inicialmente encuadrar algunas estatuas y objetos que lucieran aterradores. Por
lo cuál hicimos mucho énfasis en planos detalle y primeros planos, con poca
profundidad de campo, en la que prevalecía el enfoque del detalle más que su
fondo, que quedaba oculto en el desenfoque; este es el caso de la primera y
segunda imagen que aparecen en pantalla, que no son más que telas de araña en
la que es posible casi delimitar cada línea blanca en contraposición con los
tonos grises del fondo desenfocado, para luego pasar al primer plano de la
cerradura de una tumba, vieja, oxidada y olvidada.
Al ser primeros planos, estas tres
primeras imágenes, permiten crear una atmosfera sutil que introduce al
espectador al mundo del cementerio, por tal motivo, se podría decir que
iniciamos la progresión clásica al revés y en lugar de iniciar con planos
generales del espacio iniciamos con detalles que fueran dando pistas de lo que
venía a continuación, mientras unas sutiles campanadas complementaban la
atmosfera.
Luego de un breve corte directo a negro,
imágenes de estatuas negras y blancas hacen su aparición, muchas de estas con
velos, cruces y alas haciendo semejanza a ángeles y demonios. Sus diferentes
tonalidades entre negros, grises y blancos hacen avanzar la atmosfera. Acá la
decisión fue encuadrar en planos medios que dejaran ver un poco más del entorno
y a nivel de post-producción trabajar algunos efectos de video como el zoom
digital.
Planos generales que revelan el espacio
de ubicación hacen su aparición en la pantalla, algunos con foco en la parte
más cercana y otros con foco en la parte de atrás que hacen denotar ciertas
cuestiones de profundidad que permiten a la vez puntualizar en detalles como el
cementerio dentro de la ciudad y por tanto la proximidad de los dos mundos, el
de los vivos y el de los muertos.
La imagen de unos ataúdes y el sonido de
unos pasos introducen a los espectros que divagan por el cementerio. Iniciamos
la secuencia, con un primer plano a ras de piso que fue tomada con un lente
teleobjetivo 70-300, con un diafragma cerrado en 32 y una velocidad de
obturación de 0.4”; dadas las características técnicas con las que trabajamos,
la puesta en escena era sencilla, caminar en frente de la cámara mientras esta
obturaba y captaba nuestro movimiento dejándonos ver una estela de imagen algo
borrosa, que se asemejaba a la de un fantasma caminando.
Así la sucedieron más imágenes
realizadas con la misma técnica, con diferentes encuadres y de acuerdo al sitio
especifico escogido, variaba la utilización de los lentes. Algunas de las
imágenes fueron tomadas con un lente 18-55 y otras con un 50 fijo que daba
mucha luminosidad a la foto haciendo a su vez que las sombras que estaban en el
entorno se marcaran un poco más.
Así mismo las velocidades de obturación
variaron entre 0.4” y 2” teniendo al final imágenes en las que no se ven más
que rastros poco concretos de nosotros mismos que nos movíamos frente a cámara.
Esta técnica de tiempos largos de
exposición es usada frecuentemente por varios artistas y fotógrafos que
experimentan con la imagen y las posibilidades que la cámara les da de captar
durante largo tiempo una misma situación volviendo de alguna manera a los
inicios de la fotografía con la cámara estenopeica.
Finalmente, en post-producción y con
todo las fotografías listas para ser puestas en una línea de tiempo, era hora
de revelar los fantasmas que habíamos creado, fue en ese momento cuando la
imágenes fijas dejaron de serlo para convertirse en imágenes - movimiento.
Como había dicho anteriormente,
decidimos iniciar por planos detalle, que nos permitieran introducir la
atmósfera, luego ubicar en tiempo y espacio y después mostrar los espectros
creados, algunos caminantes, otros estáticos, otros más que bailaban y algunos
que solo transitaban.
Fue un trabajo interesante de realizar,
no solo por la misma atmosfera que es generada por el sitio a la hora de estar
allí y ver los detalles de las tumbas, los contrastes entre negros y grises que
en algunos sectores es más marcado que en otros; la ausencia de vegetación y la
gran cantidad de gatos de diferentes colores que ambientan aún más el lugar.
Esa conexión entre nuestro mundo y el de
los muertos se da cita en los cementerios, donde los vivos visitan a sus
muertos, de los cuales no queda más que sus huesos y enormes recuerdos que
vuelven a vivir muy seguramente con fotografías.
La fotografía, gran invención que
permite congelar instantes y preservar la memoria y que a su vez no deja de ser
un aspecto que cobra cada vez más relevancia, diferente a lo que se llegó a
pensar con la llegada de la televisión y del cine; pues no solamente como
imagen estática, sino con todos los aspectos a tener en cuenta como lo son: la
luz, el encuadre, en este caso el tiempo de exposición, entre muchos más
aspectos técnicos que hacen a una estética una obra de arte.
Presencias no pretendía documentar nada, sino
apropiarse del espacio y crear lo que la imaginación dejaba a su paso mientras
se recorría este sitio histórico de Buenos Aires y capturarlos por medio de una
cámara; que nos permitió no solo recortar la realidad sino también alterarla y
apropiarla hasta hacerla única e irrepetible.
El hecho de haber realizado un viaje tan largo sin llevarse consigo mismo lecciones de vida, experiencias de culturas diferentes sería tan absurdo como no reconocer que al otro lado del mundo la "cultura" en todos los niveles posibles de esta palabra es diferente y con otro nivel, reconocer que Latinoamérica está muy atrasada en muchas cosas no está mal mientras se reconozca que tanto avance ha llevado a perder calidad humana en los países de oriente, una perdida que difícilmente se pueda recuperar, cuando nosotros lleguemos a esa instancia, ellos ya serán robots.
Lo últimos días en Singapur fueron dedicados a conocer parte de lo que nos hacía falta y que alcanzábamos a visitar, entre esos planes uno de los más simples y quizás light de todo el paseo, las visitas al parque de Universal Studios y al Acuario. El primero no era más que una replica del paque ubicado en Orlando al que ya habíamos ido en repetidas ocasiones, con sus variaciones lógicamente, 2 montañas rusas sensacionales, un par de espectáculos en 3d y 4D de Shrek, un par de simuladores entre esos el de la momia y la atracción que no podía faltar de Jurassic Park en la que el agua se vuelva parte de uno.
El acuario por su lado, algo chico, con solo algunos animales extraños entre estos, unos cangrejos gigantescos y unas medusas diminutas; por comparar poco, el acuario permite alimentar a tiburones, tocar a las mantarrayas y ver un show con delfines rosados y focas que juegan con pelotas.
Estando totalmente solos en Singapur, teníamos varias misiones que cumplir, entre esas una excelente administración del dinero, comer bien, comprar los regalos pertinentes y con el resto disfrutar, volvimos una vez más a Food Republic a comer nuestra sopa rara y al sushi express donde esta vez la cuenta superó al doble el valor de la vez anterior, una pila de 24 platos completamos en la mesa, lo cual quería decir que habíamos consumido más o menos 48 porciones de sushi entre los dos, una delicia total que sumo 50 dólares en la cuenta, barato para ser tan rico.
Del sushi express siempre nos pareció graciosa la manera en la que la chef, que estaba en la mitad del restaurante entre la barra giratoria de sushi, cada vez que alguien entraba decía con voz fuerte: Irasshaimase, que significa bienvenido en japonés cuando uno entra a un negocio, era curioso verla gritar cada que entraba alguna persona a comer.
Las compras y demás regalos no se hicieron esperar y aprovechando que estuvimos en el china town de nuevo, comimos el anhelado y exquisito Black Pepper Crab, es decir cangrejo en pimienta negra, una delicia para comer con las manos y chuparse los dedos y lo digo literalmente, el cangrejo es para comer con la mano sin duda alguna y no hay manera de no ensuciarse en su totalidad debido a todo el tema de las pinzas de tener que quebrarle las patas y sacar de lo más profundo s deliciosa carne.
El conteo regresivo comenzaba, ya tomábamos menos fotos y vídeos, así que teníamos menos sentido ocupados en el registro y más en disfrutar de otra manera, salíamos desde temprano y cualquier tema de conversación era interesante, polémico y por tanto de extenderse a muchas horas de charla y llegando a la misma conclusión, tanto él como yo teníamos razón, la verdad absoluta no existe, solo posiciones que se encuentran, así funciona la vida, la política, la sociedad, la academia por eso hay gente que escribe libros y quienes los detractan.
El día llegó, temprano al aeropuerto y los problemas conmigo no podían faltar, algo con la reserva de regreso, 40 minutos perdidos, a las sala de abordaje, horas después y sin haber comido nada en el avión y tras un incómodo dormir en el avión llegamos a Tokyo, allí llegó el momento de la despedida y hasta un próximo viaje; siguiente parada San Francisco, California en los Estados Unidos donde con una hora de conexión y teniendo que rehacer check in en la aerolínea, como era de esperarse perdí el vuelo, debí pasar la noche en San francisco, conocer el Golden Gate, descansar tratar de acomodarme en horari, despertar temprano rumbo a Washington para finalmente estar en Buenos Aires.
Y así finalizó la travesía, que me costó muchos dolores de cabeza y sin duda alguna un gran paso en mi madurez como persona y en experiencia como viajero, las imágenes cuentan la historia del viaje, ese es el paso siguiente, armar un compilado de imágenes de video y fotos y hacer un dvd con la experiencia del viaje tal como se hizo con el viaje de Egipto.