Singapur es un isla y pegada a esta la isla turística de sentosa, con 500 hectáreas y que es visitada por miles de personas al día, esto se podía apreciar en el metro riel que lo lleva a uno hasta el sitio, entre las atracciones que están para escoger se encuentra el recientemente abierto parque Universal Studios, las playas, clubes, restaurantes y bares.
Si uno quisiera hablar de un sitio más exclusivo que Singapur que el mismo Singapur, es la isla de Sentosa, donde la mayoría de los extranjeros aprovechan el sol en las hermosas playas, tomando un café en el famoso "Cafe del Mar"o sorfiando en la ola gigante del restaurante contiguo, sea como sea, uno de los sitios más concurridos y costosos de esta zon del mundo.
Pronto volveremos a conocer rincones diferentes de Sentosa y a terminar nuetra estadia en Singapur, por ahora me voy a dormir, mañana partimos hacia Malasia, a conocer la torres petronas en Kuala Lumpur.
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martes, 2 de agosto de 2011
lunes, 1 de agosto de 2011
CUADRAS SORPREDENTES
Aunque las cosas por conocer son seguramente muchas, los días comienzan a bajar su intensidad, ya no son novedad los gigantescos edificios con formas diferentes, ni la cantidad de asiáticos con acentos diferentes de china y japon, tampoco los indios ni los indonesios, mucho menos pasa desapercibida la belleza de las mujeres de filipinas, ahora hay tiempo para admirar y disfrutar del ambiente de una manera más interna, mezclarse entre la gente resulta agradable porque el extranjero es uno, en un 99 por ciento seguro que nadie entiende español, así que resulta gracioso hablar de la gente sin que lo entiendan, así harán ellos con uno, sin duda alguna.
On tantas fotos que hemos sacado, el facebook se llena poco a poco y la gente da un viaje virtual por los lugares que yo he visitado, el twitter ha estado descuidado, pero aún así se me ocurren cosas que publicar como por ejemplo, pensar en que así como las personas aparecen en las fotos que uno toma, en cuántas fotos de los demás aparecerá uno y jamás lo sabrá, cuántas de estas serán subidas a internet.
Decidimos así comer en un restaurante español, una paella valenciana con un botella de vino marquéz de cáceres a la orilla del rio, mientras el sol se ocultaba y las luces de colores se encendían para poner algo de belleza artificial a lo natural del ambiente que por momentos era inspirador de emociones y mils sentidos.
Estamos comenzando a ver la otra cara de Singapur, la que no es glamurosa ni avanzada, la que nos permite disfrutar.
DE REPENTE, EN CHINA
Amaneció el sexto día en Singapur con la firme idea de hacer una visita obligada al popular "chinatown" o barrio chino que en muchos países del mundo existe y que resulta peculiar a la hora de ir a conocer y pasar de repente, de estar en Singapur, a estar en un lugar totalmente chino.
Para nadie es un secreto que los chinos, han comenzado a propagarse por el mundo de una manera considerable y en países como Singapur se han establecido y mezclado entre las diferentes razas asiáticas que abundan acá, entre una mezcla de idiomas y ojos rasgados en los que su belleza rara y exótica predomina, sin embargo como era bien conocido ya por mí del barrio chino bonaerense, este no se distanciaba mucho, más que en que aquí por la gran cercanía con su país, los chinos dentro de su barrio, aparte de todo el comercio en serie de lo que comúnmente se llaman productos chinos, algo innovadores y raros, tienen un templo budista gigantesco y hermoso, donde acuden a rezar.
Este templo es impresionante, a la entrada se podían observar varias personas que tomaban un incienso en sus manos, miraban hacia adentro del templo, luego inclinaban sus cuerpos varias veces con el incienso aún en las manos y luego lo ponían sobre un soporte redondo que había a la entrada, donde ya habían muchos más de estos para luego proceder al templo a ver y rezar ante las diferentes figurillas en diferentes posiciones de los budas con diferentes posiciones cada una las cuales simbolizaban distintas cosas, prosperidad, tranquilidad, amor, salud, entre otras. Adentro el templo estaba rodeado de solo estatuillas, de pared a pared y de techo a piso, en la parte frontal tres gigantescas y frente a estas mesas y sillas donde se sientas las personas a rezar, sitio al cual no teníamos acceso, por supuesto por respeto, sin embargo, lo que se lograba apreciar era una encuentro consigo mismo de todas las personas que se encontraban allí rezando; tranquilidad, paz, calma y silencio que era interrumpida por momento por los turistas que subían el tono de voz, o inlcuso el sonido y la luz del flash de las cámaras, aunque nada de esto hacía que la religiosidad y devoción del lugar se perdiera del todo, llegó a ser uno de los sitios más curiosos vistos por mí en este barrio chino.
Cada día que pasa, la cultura asiática se va revelando como una cultura devota y creyente, tranquila, en cierta medida que se aliena gracias a la irrupción de la tecnología, siendo esta última la más presente en las nuevas generaciones a las cuales les es fácil el acceso a maquinaria tecnológica de todo tipo.
SIGANME EN TWITTER: @JulianGonzo
Para nadie es un secreto que los chinos, han comenzado a propagarse por el mundo de una manera considerable y en países como Singapur se han establecido y mezclado entre las diferentes razas asiáticas que abundan acá, entre una mezcla de idiomas y ojos rasgados en los que su belleza rara y exótica predomina, sin embargo como era bien conocido ya por mí del barrio chino bonaerense, este no se distanciaba mucho, más que en que aquí por la gran cercanía con su país, los chinos dentro de su barrio, aparte de todo el comercio en serie de lo que comúnmente se llaman productos chinos, algo innovadores y raros, tienen un templo budista gigantesco y hermoso, donde acuden a rezar.
Cada día que pasa, la cultura asiática se va revelando como una cultura devota y creyente, tranquila, en cierta medida que se aliena gracias a la irrupción de la tecnología, siendo esta última la más presente en las nuevas generaciones a las cuales les es fácil el acceso a maquinaria tecnológica de todo tipo.
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sábado, 30 de julio de 2011
UN POCO DE ARTE EN LA CIUDAD DE LOS LEONES
La mañana del cuarto día comenzó siendo otro día más donde recorreríamos las calles de Singapur viendo gigantescas y modernas construcciones en una de las zonas de negocios más imponentes del mundo. Varias vueltas por diferentes sitios nos llevaron del museo de los guerreros de terracota hasta la zona de negocios y de ahí a un león (símbolo principal de singapur) que tiraba agua por la boca.
Y fue asi como apareció ante nuestros ojos uno de los símbolos más importante de esta isla, Merlion, una escultura gigante blanca con cara de león y cuerpo de pez, ubicada en una zona exclusiva, desde la cual se observa nuevamente el Marina BAy Sands, y que es el ícono de la isla de Singapur, impresionante e imperdible se vuelve un lugar visitado por miles de turistas al día que gracias a la temperatura quisieran poder meterse debajo de la boca del adorable leon y refrescarse con el agua que de ella sale.Luego de caminar largas horas y seguir disfrutando de la avanzada arquitectura que proponen los edificios de la ciudad de los leones, se hizo de noche y el encuentro con el arte no se hizo esperar. En el museo de Arte y Ciencia se encuentran dos exposiciones que no se pueden perder, Salvador Dali y Vincent Van Gogh.
El expresionismo de Dalí y todas sus locuras, entre esas sus relojes derretido, había tenido la oportunidad de verlas antes en su museo ubicado en Tampa, FL, Estados Unidos, donde los cuadros de pared a pared se robaban la atención; por desgracia esta exposición a la que asistíamos emocionados para tener una clase de arte que nos hiciera crecer más como personas resultó siendo más una instalación de algunas piezas y otras replicas de las pinturas más no las originales, lo cual fue decepcionante, sin embargo tener contacto nuevamente con el arte de Salvador Dalí fue algo que valió la pena hacerlo.
Por el lado de Vangogh fue similar, aunque esta por ser la exposición principal tenía un montaje de música y video excepcional que nos dio una idea del tipo de arte que él hacía.
Van gogh siendo un pintor neerlandés, fue uno de los principales exponentes del posimpresionismo, sus pinturas fueron más de 900 cuadros entre los cuales por supuesto cuentan sus famosos autorretratos, sin embargo hasta después de su muerte la real calidad de su vida no fue reconocida y por tanto no se le proclamó en vida como uno de los grandes maestros de la pintura. Fue de gran influencia en el siglo XX para pintores impresionistas alemanes y gracias a las numerosas reproducciones de sus obras es que fueron conocidas, entre esas esta exposición que presenciamos nosotros en la que nos vimos envueltos de arte sonora y visual.
Al final del día una buena cena en un restaurante mexicano, con mucho picante y muchos sabor latino. A descansar y esperar uno de los planes más irresistibles de Singapur, el safar de noche, una experiencia única que no todo el mundo ha podido tener, aunque este plan será hasta mañana, día en el que completaremos 5 días alejados al otro lado del mundo.
miércoles, 27 de julio de 2011
Bajo un sol sofocante
Por la ventana del 26 piso del edificio en el que me alojo en Singapur la niebla del día, seguida por una fuerte lluvia me ciega la espectacular vista de la isla, después de unos mints de creer que el plan del día se ha echado a perder, el cielo se despeja, el agua deja de caer y con cámaras en mano es hora de salir a enfrentar el duro calor de la ciudad.
El encuentro con la cultura Asiática ha resultado interesante, tener que conservar la izquierda en lugar de la derecha es algo más que de educación y un encuentro subterráneo con la tecnología que absorbe a todos y cada uno de los habitantes de esta isla, eso es posible verlo en el metro cuando todos van con sus smartphones chinos, iphones y demás, alienándose completamente del mundo exterior del cual ellos quizás lo ven monótono y yo no por ser ajeno a este.
Finalmente después de media hora con este panorama y de que el metro saliera a la superficie y nos dejara ver parte de la ciudad, llegamos al jardín chino y japonés, un mismo jardín en el que confluían construcciones de estas dos grande culturas, desde pagodas impresionante hasta los animales del horóscopo japonés en los que claramente identifique que soy el conejo, agradable, inteligente y cariñoso.
Bajo un sol sofocante y sin ver el reloj ni por un momento, llegaron las 3 de la tarde, el hambre no había aparecido, quizás porque mi cuerpo no se ha adaptado aún o porque en serio fue interesante el jardín. En todo caso, el día se fue volando, fuimos a almorzar algo suave y luego a caminar por una de las zonas de más comercio en Singapur Orchard Road al que de seguro volveremos a comprar de todo.
El día terminó con una cena India, en la que los sabores se mezclaron con el picante y me hicieron recordar otros bellos momentos en Colombia, en la que iba a comer este tipo de comida y se tornaban en momentos en los que la misma cultura de nosotros se volcaba a entender como comían aquellas personas de la India, ante lo que es increíble que por medio de las papilas gustativas se pueda acceder a tanto conocimiento, luego un helado, algo sencillo para cerrar, una buena charla sobre la segunda guerra mundial, regresar al departamento y a descansar para mañana arrancar otro día más en esta isla moderna.
El encuentro con la cultura Asiática ha resultado interesante, tener que conservar la izquierda en lugar de la derecha es algo más que de educación y un encuentro subterráneo con la tecnología que absorbe a todos y cada uno de los habitantes de esta isla, eso es posible verlo en el metro cuando todos van con sus smartphones chinos, iphones y demás, alienándose completamente del mundo exterior del cual ellos quizás lo ven monótono y yo no por ser ajeno a este.Finalmente después de media hora con este panorama y de que el metro saliera a la superficie y nos dejara ver parte de la ciudad, llegamos al jardín chino y japonés, un mismo jardín en el que confluían construcciones de estas dos grande culturas, desde pagodas impresionante hasta los animales del horóscopo japonés en los que claramente identifique que soy el conejo, agradable, inteligente y cariñoso.
Bajo un sol sofocante y sin ver el reloj ni por un momento, llegaron las 3 de la tarde, el hambre no había aparecido, quizás porque mi cuerpo no se ha adaptado aún o porque en serio fue interesante el jardín. En todo caso, el día se fue volando, fuimos a almorzar algo suave y luego a caminar por una de las zonas de más comercio en Singapur Orchard Road al que de seguro volveremos a comprar de todo.
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